Daño en el ser humano
Desde 1920, en Alemania, existen dudas acerca de la seguridad de esta práctica, ya que se asocia con la liberación de vapor de mercurio dentro de la cavidad oral que puede afectar la salud del paciente. En la década de los 70s y principios de los 80s, el miedo a que los rellenos dentales tuviesen mercurio y que pudiese provocar intoxicación aumentó, y varios investigadores postularon que existía riesgo de envenenamiento por mercurio proveniente de las amalgamas. El mercurio presente en las amalgamas dentales se encuentra en su forma metálica que es poco tóxica. Sin embargo, este metal se evapora a 25°C, presentándose como vapor de mercurio que es muy tóxico. Considerando que al tomar bebidas calientes como café, té o chocolate, las temperaturas en la boca pueden llegar a 40 y 60oC, puede esperarse la liberación del vapor de mercurio cada cierto tiempo, exponiendo al paciente a una exposición crónica, este hecho fue evaluado experimentalmente y se comprobó que existía un aumento de la tasa de evaporación.
Existen abundantes reseñas bibliográficos que revelan la preocupación por el uso del mercurio en la odontología. A este respecto, se expusieron nueve voluntarios saludables sin restauraciones dentales con amalgamas de mercurio, a vapores de mercurio equivalentes a la tasa de evaporación de mercurio de piezas dentales evaluando las diferentes rutas de excreción y se pudo determinar que el 69% del mercurio es retenido y que la excreción depende de características propias de cada individuo, durante los primeros tres días entre el 7 y el 12% de la dosis absorbida es excretada por exhalación, el 1% es excretado vía orina; durante el mes se excretó entre el 8-40% de mercurio vía orina.
Estudios realizados con monos a los cuales se les colocaron amalgamas con mercurio radiactivo, revelaron que la distribución del mercurio seguida con un scanner durante 28 días, se expandió hacia los riñones, el tracto gastrointestinal y los huesos de la mandíbula. Un análisis posterior reveló niveles de mercurio en el cerebro y el hígado.
De igual modo, Bågedahl-Strindlund et al, realizaron estudios con personas que presentaban síntomas de intoxicación por mercurio y que tenían amalgamas, utilizando como control personas escogidas aleatoriamente sin amalgamas. Los autores realizaron las siguientes pruebas: Diagnóstico psiquiátrico, escala psico-patológica comprehensiva, síntomas depresivos y de personalidad.5 Los resultados obtenidos del estudio mostraron que los pacientes con amalgamas presentan mayor incidencia de desórdenes psiquiátricos (89%) que el grupo control (6%); esta incidencia se manifestó principalmente como desórdenes somáticos, ansiedad, depresión y baja sociabilidad.
Otros estudios en los cuales se han comparado los niveles de mercurio entre personas con y sin amalgamas en autopsias humanas, han revelado niveles de mercurio significativamente mayores en órganos como el cerebro y el riñón en las personas que presentaban amalgamas en sus bocas.
En el Reino Unido, el 70% de los cadáveres son cremados, por lo que el mercurio presente en las restauraciones de amalgamas en las piezas dentales es liberado al ambiente, produciendo un riesgo ocupacional para el personal que labora en los crematorios. Se determinó que en un año un crematorio emite 5.543 Kg de mercurio. Para medir el nivel de mercurio en los trabajadores del crematorio se tomaron muestras de cabello y se observaron niveles mayores que los del grupo control (personas que no trabajaban en el crematorio). Se concluyó que la fuente de contaminación eran las amalgamas colocadas en los cadáveres. En países como Suecia han instalado filtros de selenio que remueve entre el 80 y el 85% del mercurio de las emisiones.
En países como Japón se ha cambiado la práctica a rellenos dentales de polímeros plásticos desde 1982, en la ex-URSS, la amalgama esta prohibida desde 1975, y Suecia abandonó el uso de la misma en 1996.
A pesar de que son muchas las evidencias experimentales que apuntan a que las amalgamas pueden generar efectos dañinos sobre las personas que las poseen, aún se realizan múltiples investigaciones en el ámbito mundial para determinar si el uso de la amalgama en la práctica dental es eficaz e inocua al paciente.
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